Bomba musical en La Faena II

Texo y fotos: Lachicadelpelotricolor

Hay vida musical más allá de las cuatro salas de Malasaña. Quizás con alguna traba añadida, debido a la subida del transporte y a su lejana ubicación, pero la Fanea II está consiguiendo convertirse en un santuario radical en cuanto a música se refiere.

El pasado 26 de octubre, bajo a  la lluvia, sobrepuesta a los retrasos y aglomeraciones por la huelga de metro y, al salir, a mi poca orientación en la zona de Suanzes, eché a andar, llegué a un callejón y descubrí que, entre las cuatro paredes de un aparcamiento, allí se hacía buena música.

La Faena II puede estar «mal» ubicada, pero se escucha mejor que otras salas con más renombre. Los precios suelen ser económicos, tanto los de las bebidas como los de las entradas. Por cinco euros, pudimos disfrutar de Tigres Leones –que se encuentran a punto de estrenar disco- y de los gaditanos Kill Kill!, que presentaban su vinilo ‘Movimiento por la extinción humana voluntaria’.

La potencia del directo de Tigres Leones se ha venido incrementando, cada vez se sienten más seguros sobre el escenario y suenan más contundentes. La dificultad de algunas melodías no les hace perder fuerza y, en sus últimas actuaciones se les notan las enormes ganas de dar a conocer su próximo material. Una buena muestra de ello fueron las canciones escogidas para formar parte del setilist de la noche.

No todos los grupos son capaces de mezclar guitarras abrasivas, un ritmo de bossanova, ritmos que empujan a bailar o agitarse, sin perder atención a la letra de cada uno de los temas. ‘Niños Nazis’ sirvió de arranque y las cabezas ya no pararían de moverse. ‘Baila’ -incluida en el 7» que supuso el debut discográfico del grupo- no pierde, sino que agranda concierto tras concierto, su status de hit, y añadió -al de la cabeza- el movimiento irrefrenable de los pies . Justo después llegó mi favorita, ‘Ana Casteller’, veloz -como dice la letra-; fue seguida de nuevas canciones como ‘Media Hora’ o ‘Super heroe’, o la ya conocida ‘Deberían arder’.

Para finalziar el concierto, nada mejor que la tanda de temas iniciada con ‘Astrud Gilberto’, en la que Javi, el cantante, hace una pequeña intro de Felicidade de Jobim; y después, dos canciones que serán parte del LP por venir, como son ‘Teletienda’ y ‘Canada’. Sin duda alguna, Tigres Leones fluyen como banda y tienen peso y fuerza sobre el escenario.

Para mi Kill Kill! fue todo un descubrimiento. Hacía mucho tiempo que un concierto no me ponía a saltar y bailar de manera tan irresistible. De haber recibido al grupo con los ojos cerrados, el público hubiese pensado, con los primeros acordes, que se trataba de un grupo numeroso; al abrir los ojos, la sorpresa hubiese sido descubrir que se trata, únicamente, de dos personas funcionando casi como hombres-orquestas. Bajo y batería son la base de todo, a lo que se le unen cientos de pedales, samplers, percusión, etc.

Canciones de larga duración, que se van fusionando unas con otras y, en todas ellas, destaca lo instrumental sobre la voz, llevada a un segundo termino, convertida en un cachivache sonoro más.

Kill Kill habían llegado desde Algeciras, con un sinfín de artilúgios en su equipaje. Llegaron, vieron y convencieron sobre el escenario de la Faena II. Destriparon a gusto su EP, mientras el sudor le caia a borbotones por la cara. Pero nadie se cansaba: ellos, y nosotros, con ganas de más y más. Y, por su parte, no hubo ni un momento de relajación, ni de aflojar el poderío sonoro en esa mezcla de drum&bass analógico y cañero, y frases tan grandes como <<Nunca más>> o <<tu historia de violencia>>, coreada hasta la saciedad, demostrando todo el poder sonoro de la repetición en medio de un caos organziado.