Piedra, cartel o tijera

Texto: Crispetesdeblat

1.

Mucha gente dice sentirse parte de un videoclip cuando camina por la calle escuchando música con sus cascos. De hecho, creo que existe hasta un grupo en Facebook que da cuenta de ello.
Para mí la música en una ciudad se siente sobre todo en los carteles pegados en las paredes, que es donde se ve si una localidad tiene vida musical, hay latido y crujir en los escenarios, o es un muermo de ciudad.
¿Quién se conformaría con ir por la calle oyendo una canción alucinante si pudiese, en ese mismo momento, escucharla en directo? ¡Nadie!.

Pero a veces pasa que no nos enteramos cuando un grupo toca. A mí me suele pasar con frecuencia. Me entero tarde del concierto porque a nadie de mi entorno le gusta un grupo que a mi sí: no llegaron noticias porque el boca a oído en esta ocasión, se quedó mudo.
Para evitar estas situaciones odiosas, me invito y os invito a que abráis más los ojos cuando vayáis por la calle, que camineis más atentos. ¡Las paredes gritan conciertos!

2.
Hoy hablamos con Carlos, un chico que hace carteles de conciertos desde hace casi doce años y que ahora empapela las paredes de Madrid cada vez que hay concierto de Ojalá Estë Mi Bici, un colectivo DIY que organiza conciertos de <<grupos rarunos y gentes que odian los círculos comerciales>>.

PopRadical: ¿Cómo empezaste en esto de hacer carteles para conciertos?

Carlos: El primer flyer lo hice en el 2000, o por ahí… y surgió sencillamente, de la necesidad de hacer publicidad para un concierto que montábamos.

PR: ¿Cuál suele ser tu método de trabajo? Igual no tienes técnica fija, pero sí un estilo
muy peculiar que identifica tus dibujos. ¿Qué te inspira para crear unos seres tan extraños?

C: No tengo técnica y mucho menos fija. Creo que el estilo es el toque inevitablemente peculiar que tiene cada cual. Los seres extraños a los que te refieres viven en un cuartito en mi lavabo: los saco, les pido una pose y les alimento con arroz salvaje de bengala libre.

PR: ¿Cuánto tiempo dedicas a la creación de un cartel?

C: El tiempo depende del momento, de los materiales (dibujo, collage, letraset, colores, escaneado de objetos, etc.) y del plazo que tenga de entrega.

PR: La tipografía suele ser otro elemento importante en cartelería. Por ejemplo en los carteles de conciertos psicodélicos, donde la tipografía del grupo ya puede dar una pista sobre el estilo de música. Aunque no conozcas la banda se puede intuir con facilidad que un cartel con letra gótica es muy probable que suene a punk-hardcore-oi, o que al menos encontremos a un cabeza rapada bebiendo cerveza entre el público. Además, en tu obra, observamos que sueles escribir las cosas tal cual suenan… ¿a qué se debe esto? ¿Es un estilo propio o crees que quizá pueda ser una nueva tendencia?

C: Las faltas de ortografía nos harán liebres. Nada de tendencia nueva. Buena parte de culpa la tienen los otros dos de Decurs, uno de los grupos en los que toco y en el que nos gusta mucho utilizar nuestras lenguas. Cuando sacamos el primer 7’, pretendíamos poner la leyenda “no pagues más de mil euros” en la contraportada. Pero dos errores de letraset hicieron que –euros- se leyera –borcs-. A la fecha, los conciertos de OËMB se pagan en borcs por este error.

PR: Sabemos que además de «hacer la calle» anunciando los conciertos y pasar frío -o calor, depende de la estación- pegando carteles, también tienes varios grupos en los que tocas, entre ellos Decurs; y que por eso conoces desde dentro lo bonito que es contar con un cartel molón. ¿Sueles encargarte tú mismo del cartel de tus bandas?

C: Muchos carteles que hago son para grupos en donde toco, pero desde que existe ojaláestëmibisi, muchos otros son para conciertos a los que ni siquiera asisto, por cuestiones de falta de tele-transporte instantáneo.

3.
OËMB es un peculiar colectivo de Barcelona que de entre las múltiples cosas que hace, una  de ellas es organizar conciertos. Una especie de medusa en bicicleta, con tentáculos de lo más variado. Y Carlos es uno de esos brazos que con sus carteles te picará la curiosidad de saber cómo será el concierto solo con ver el cartel.

PR:¿Sueles tener en cuenta el estilo de la banda cuando creas el cartel o prima el «lo que salga»?

C: Depende, otra vez,  del momento. Para OËMB priman las bicis: bisis cagando, bisis jugando ajedrez, pijipis en bisi ardiendo. Si es primavera hay dos personajes «cogiendo» -follando, en castellano- en una bicicleta. Si el gobierno mexicano se pasa de verga (y aunque no), el concierto es “por la destrucción del estado mexicano”. Otras veces es lo primero que encuentre que pueda ponerse sobre el escáner.

PR: Cuando tienes que hacer un cartel de un grupo que no conoces, ¿cómo lo abordas?

C: Para el cartel de PORD + Jenna and the Jamesons, busqué <<pord>> en google y encontré una imagen de un «pord device», una máquina con un montón de roscas y tubos. Dibujé una pierna con pie en posición orgásmica sobre un -dispositivo «pord». Después escuché a los PORD… ¡muy jefes! Pero el cartel poco tenía que ver.

PR: ¿Quién te gustaría que te encargara el próximo cartel de su gira?

C: Mmmmm… Familia Miranda.

PR: El movimiento punk encontró en el collage una forma de expresión. Pero
vemos que muchos carteles de conciertos se limitan a señalar lo básico: fecha, hora
y grupos. Para ti, ¿qué debereían expresar los carteles?

C: El cartel ha de ser desconcertante, sucio y elegante. Y sirve para que el mirante se gire y lea cuándo, a qué hora y quién toca.

y 4.
PR:
 No sé si conoces The Poster Collective. Es un colectivo que intenta dignificar el oficio de los diseñadores de carteles. ¿Qué opinión te merece este tipo de asociaciones?. ¿Te gustaría dedicarte a esto de una forma profesional o lo afrontas con otra filosofía?

C: No tengo el susto, pero me informaré a ver que se cuece. Hacer carteles me encanta y no quisiera someterme a ningún rigor más allá de la necesidad de hacer un cartel.

PR: Por las calles de Madrid podemos ver carteles de conciertos de muy diversos estilos. ¿Cuáles suelen llamar tu atención?

C: Los de grupos latinos o africanos, los de cosas rumanas o búlgaras.

PR: ¿Tienes algún cartelista preferido?

C: No conozco a ningún cartelista como tal, no soy del diseñeo en absoluto. Me gustan mucho los carteles que hace Jordi Tost. Él también tiene carpeta con carteles, muchos de ellos para OËMB. El Copas, de Curasán también hace cartelazos, el de ‘Valina+Parmesano’ es suyo. Y Katafu, de los Miranda.

PR: Digamos que tu misión principal es difundir un concierto. Además de los carteles en papel, que cuestan un dinero, ¿cómo sueles hacerlo?

C: La cuestión no es solo la difusión, sino que la gente quiera venir a un concierto, más allá de ver a sus colegas tocando. Además de sacar fotocopias del cartel original, suelo dejar huella en foros, redes sociales, correo electrónico,  radios libres, blogs…

PR: A veces algunos carteles decoran habitaciones, son lo que queda de un concierto… ¿crees que pueden tener vida propia? Cuéntanos una anécdota o historia de algún cartel especial que recuerdes, tuyo o de otro.

C: Estando en México me pidieron un cartel urgente. Lo primero que encontré fue una foto de Luis Miguel con esmoquin. Esa noche él y OËMB te invitaban al recital.  Otro día, nos invitaron a Horrör para tocar con una banda polaca, The Fight, con solo dos días de antelación. Corté una hoja y escribí, sin dibujo, sin tipografía ni nada. Otra vez hice algo parecido, incluyendo a Mötley Crüe en el cartel y sugiriendo una entrada aproximada de 40 euros, ¡esa fue una gran noche!