UNDERGROUND EN AMOR Y COMPAÑÍA

“Ya, claro. El típico grupo que no viene a Madrid”. Ésta es una queja común en la capital. Aunque directos nunca faltan, a veces no queda otra que esperar a dejarse los cuartos en el abono doble de Primavera Sound-Club (por citar alguno), más transporte, más copas. Y no sólo por los cabezas de cartel precisamente ¿qué posibilidad hay de ver a esos grupos pequeñitos que hacen de los esperados festivales una cita indispensable?

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Pero fíjense. Últimamente y mientras la precariedad cultural crece, vemos mucho concierto acojonante de bandas que quizá no hubieran tocado aquí de no ser por personas como Edu Giradiscos. Guitarrista de Lüger y artífice del sello por el que se le conoce, lleva un tiempito organizando eventos varios en Nasti (Ganímedes Club), El perro de la parte de atrás del coche (The Space Cadet), Moby Dick o La Boite.

Eligió a Sic Alps (garage americano marciano) para inaugurar The Space Cadet y el combo con el que arrancó Ganímedes (Chiquita y Chatarra, One Hand Man’s Band, Guadalupe Plata) estuvo guay.  Desde que lo tenemos como amigo en Facebook, recibimos invitaciones casi todos los días. Entre sus propuestas hay grupos míticos (Silver Apples, por ejemplo) y grupos que suenan un poco a chino. Aunque oye, a veces da gusto descubrir esas rarezas en directo: ya sea por estilo (garage, psicodelia, noise, no wave, postpunk, sintetizadores oscuros), por cómo tocan o por el espectáculo que montan. Y luego salimos preguntándonos cómo diantres no los habíamos escuchado antes…

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PopRadical: ¿Qué hizo a qué, cómo empezaste a dirigir todo este cotarro?

Edu: Empecé con Giradiscos, que era el sello que había montado Javier Almendral (Vírgenes Adolescentes, Demonios Tus Ojos) para autoeditar su disco Amor y humo en 2006. Yo había vuelto a Madrid tras vivir unos años en Montreal y quería sacarles el disco a The Unireverse, un grupo de allí que me flipaba. No te creas que tenía muy claro lo que hacía y no tenía ninguna experiencia, pero les saqué aquel disco (Dude has his own agenda) y les organicé una gira, bastante chapucera por cierto. Mi intención era establecerme como sello, imagínate como
ha cambiado la cosa.

PopRadical: Nos invitas a muchos eventos, a fiestas de Ganímedes (los viernes en Nasti) o conciertos en The Space Cadet (los jueves en El Perro). No nos hagamos un lío ¿Qué diferencia estos bolos?

Edu: Ganímedes es todos los viernes en Nasti Club. Mi socio Luciano y yo programamos los conciertos y los djs, todo lo que suena desde que abre hasta que cierra. Es lo que se llamaría una sesión o club semanal, con un nombre propio para diferenciarlo del resto de cosas que se programan en Nasti (Triangle los jueves, Nasti Club los sábados).

The Space Cadet es una idea similar, pero en este caso mi socio es Jamie, dueño de El Perro. Nos conocemos desde hace muchos años y siempre ha habido muy buen rollo en los conciertos que organizaba allí. Con el tiempo Jamie se ha ido involucrando más a todos los niveles, lo que es muy de agradecer. Supongo que es una evolución natural.
Es verdad que para el no iniciado esto es un lío tremendo y no tiene por qué tener mucho sentido, pero la vida es así.

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PR: ¿Las bandas relacionadas con Giradiscos algo tienen que ver con la escena underground nacional, norteamericana o de cualquier parte del mundo?

E: No llevo la cuenta, pero me imagino que sí. No es que sea un requerimiento ni un esfuerzo consciente, es que en general el mainstream, a día de hoy, tiene poco interesante que ofrecer.

PR: Algunas, incluso, son consideradas bandas de culto…

E: De todo ha habido, sí. Supongo que te refieres a grupos como Silver Apples, Earth, Simon Finn, Embryo, Sir Richard Bishop, Peter Walker o Fatso Jetson. Gente mayor, que por lo que sea no ha tenido, o no tuvo en su día, la repercusión que merece.

PR: ¿Cómo definirías el término underground?

E: Yo diría que el underground es una forma de organizarse, de relacionarse y de tratarse entre artistas, productores, promotores, espacios y público que no se rige por los cánones del mercado sino por conceptos como solidaridad, altruismo, respeto, cariño, voluntad y mucho trabajo. Es mucho más cercano y más participativo, además de mucho más horizontal. En el underground habrá tantos trepas y gente con ganas de hacer dinero rápido como en cualquier otro lado, pero suelen durar poco porque todo funciona gracias a las relaciones de confianza y respeto que se establecen entre los diferentes agentes que participan.

Yo con el 90% de la gente con la que trabajo habitualmente jamás he firmado un contrato, ni creo que lo haga. No hace falta. Algunos dirán que es poco serio, a mí me parece que, en el mundo que nos ha tocado vivir, es algo increíble y maravilloso.

PR: ¿Y el público en Madrid, qué tal se porta?

E: Pues ya sabes como somos, nos encanta llegar tarde, no pagar y luego encima quejarnos, pero vamos, bien. Gente muy maja, de hecho tengo muchos amigos a los que he conocido de que vengan a los conciertos.

PR: ¿No es arriesgado traer a grupos lejanos contando con que puede que no
llenen aforo?

E: Si, es parte del juego. Y de hecho rara vez agotamos entradas, pero también es arriesgado montar un negocio de cualquier tipo. Aunque está claro que aquí hay un componente diferente: no elegimos los grupos por el negocio que generan sino por lo que aportan artísticamente.

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PR: Paralelas a sellos, tiendas de discos, blogs o páginas web musicales están surgiendo promotoras de conciertos a pequeña escala en Madrid ¿No es paradójico, dada la crisis, las prohibiciones y todas esas trabas varias?

E: Yo creo que siempre ha habido promotoras pequeñas, aquí y en todas partes. Lo difícil es mantenerse a largo plazo sin arruinarse y sin quemarse. Ten en cuenta que, como decía antes, estas trayendo al grupo que te gusta, con el que flipas de verdad, no el que sabes que te va a llenar la sala. Es una idea muy bonita, pero como propuesta de negocio es pésima.

Por otro lado, al nivel de presupuesto y de precios de entradas en el que nos movemos no creo que se note tanto la crisis. No es lo mismo tener que pagar 50-60 euros por una entrada para ver a un grupo, que te pidan 8 o 10, lo que te cuesta una copa.

Las prohibiciones, el mamoneo y el desprecio que vienen desde el Ayuntamiento y la Comunidad llevan ahí 20 años, si no más. Es algo con lo que hay que lidiar y no queda otra. Dicen que va a peor, pero ¿de verdad puede ser aún peor?

PR: La nueva prohibición del Ayuntamiento de Madrid, por ti denominada, “apagón musical” no es muy esperanzadora ¿Habrá que pensar en mudarse al extrarradio?

E: No va a quedar otra, por lo menos si queremos seguir haciendo cosas en Madrid. No es tanto drama, en muchas grandes ciudades del mundo, todas estas cosas están fuera del centro de la ciudad. A nosotros nos va a tocar ahora pasar por ese proceso y nos da pereza, pero ha pasado tantas veces que hasta tiene nombre. Gentrificación. En Madrid aderezado con un gobierno inepto, ladrón y sinvergüenza.

Atentos, apunten

PR: ¿Qué te parece la escena musical en España?

Ahora mismo hay muchos grupos muy jóvenes – me refiero al grupo, no necesariamente a sus miembros – que están haciendo cosas muy chulas. En Madrid Reserva Espiritual de Occidente, Terrier, Desguace Beni, Jysus, One Hand Man’s Band, The Awesome J’Haybers, Adrift o Giganto, en Galicia Telephones Rouges, Lendrone, Haecceidad, Unicornibot, Fantasmage, Disco Las Palmeras! y un millón más, en Valencia Betunizer, Jupiter Lion, Siesta, Tucán, Tarántulas Pentium… en Asturias Fasenuova, Chiquita y Chatarra, Diego García, Las Nurses y otros como Les Rauchen Verboten o Esperit!. Y también sellos muy jóvenes, véase Discos Humeantes, Matapadre o Sonido Muchacho que están apostando por estos grupos y haciendo un trabajo increíble.

Entre los que llevan un poco o mucho más tiempo: Esplendor Geométrico, Za, Schwarz, Ginferno, Rosvita, Ainara LeGardon, Billy Bao, Arnau Sala, Lisabö o Guadalupe Plata que están en plena forma y que nos han enseñado a todos saliendo a tocar al extranjero por sus propios medios, autoeditándose en muchos casos y, sobre todo, pasándose por el forro los medios tradicionales de la industria musical y trabajando a su manera.

PR: Dada tu continua actividad como creador de eventos musicales parece que
apuestas por el directo…

E:Si, aunque supongo que es puramente circunstancial. Y que lo disfruto mucho.

PR: ¿Cuál de los conciertos a los que has asistido te dejó más boquiabierto?

E: El primero al que fui en mi vida: Butthole Surfers. Yo tenía 12 años y no tenía ni idea de quienes eran. Mi primer concierto de free jazz, Peter Brotzman, hace 10 años, en Victoriaville. Comets On Fire en el Nasti, creo que en 2006. Ese volvió loco a más de uno, literalmente además. Swans, Oneida, Liars y Nisennenmondai en Primavera Sound, no recuerdo los años. Y Rosvita muchísimas veces.

PR: ¿Y de los que has organizado, con cual te quedarías?

E: De los míos unos cuantos. Recuerdo especialmente los dos de Acid Mothers Temple en La Boite, y, haciendo un repaso a todo lo que ha venido, aquí va una lista, sin ordenar, de grupos que por diversas razones me dejaron flipado en su momento:

Religious Knives (2008), Sightings (2008), Sun Araw (2009), Les Rauchen Verboten, Terrier, Reserva Espiritual de Occidente, Esperit!, Father Murphy (2012) en El Perro; Publicist (2011), Tucán, Jupiter Lion, Umberto y Reserva Espiritual de Occidente (2012) en Nasti; Cave, Prince Rama y Stellar OM Source (2009) en La Faena, Wooden Shjips (2009) y OM (2012) en El Sol, Sir
Richard Bishop (2009), Black Dice y The Ex (2012) en Moby Dick o Dälek (2008) en el Wurli.

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PR: ¿Cual sería el bolo perfecto organizado por Edu Giradiscos?

E: Molaría uno en el que pudiera resucitar a gente muerta para que tocaran… ¡Imaginate las posibilidades!