Folk y futuro: Le Parody

Texto: Raúl Querido

1.
<<Este jueves saco disco>>.
Más o menos así fue como supimos que, la semana pasada, saldría el primer LP digital de Le Parody.

El estreno llegó, sin apenas más anuncio que ese y con una comunicación basada en las redes sociales: los perfiles de la autora del disco y los de los amigos y fans que, lógicamente, hemos querido difundir la buena noticia.
Y el estreno fue -y ha sido- un éxito.

2.
Pocas personas he conocido, dentro del entorno musical madrileño, más radicalmente independientes que Sole Parody. La fuerza enorme, que alimenta esa independencia tan rotunda que ella hace parecer muy fácil de construir y mantener -y con alegría, siempre- ¿de dónde sale?

Ella mira hacia atrás, y alrededor, y hace folk -en el sentido profundo: folclor, raíz; no mimesis de ninguna estética importada-. Construye su música desde el pasado y el presente, pero mirando hacia el futuro, mezclando lo orgánico -su ukelele, la trompeta, su voz- y lo inmaterial -ritmos, muestras, voces ajenas, recuerdos-, que se materializa al incorporarse a la canción. La canción es su cuerpo.
El cuerpo es muy importante, es fundamental. El cuerpo se suelta y se pone a bailar.

Sole trae un mensaje de amor. Pero no hace canciones de amor romántico. Hace canción popular pero no hace canción pop. O sí,  es pop, pero distinto, radical.

Hace canciones donde el amor y el baile son la formas que toma la relación con el mundo. Y ahí caben todos los sentimientos humanos, los fraternales, que nos hacen crecer a través de nuestra relación con los demás; y también los sentimientos íntimos, ensimismados y hasta egoístas, cuando nos cerramos sobre nosotros mismos, buscamos y encontramano, y nos apropiamos de lo que nos construye como individuos. Y, si un impulso nos lleva a compartirlo, curiosamente, descubrimos que ese rapto de pasión, esa obsesión o ese ritmo privado, han apasionado, obsesionado o puesto en movimiento a otra persona también.
De lo íntimo a lo público, de lo colectivo a lo interpersonal. Parece magia.

3.
Escuchando a Le Parody disfruto, me sorprendo, me emociono; escucho y resisto con más fuerza las penas del mundo, y me fijo en nuevas alegrías. Me maravillo y descubro y aprendo cosas nuevas sobre mi mismo. ¡No es poca cosa! Es mucho.

‘Cásala’ -que es como se llama el disco- se hace corto. Una vez que empieza la escucha, uno desearía que no terminase ésta hasta años después.
Es un disco que mira hacia adelante, tan alejado del «revival» o «lo retro» como una obra actual pueda estar. Es un disco nuevo. Cosa que no se puede decir de tantos discos recién estrenados, actualmente.
Le Parody es lo nuevo.

4.
Le Parody es un proyecto hecho de folk, futuro, amor, baile y generosidad.

Sole no deja de reconocer y agradecer enormemente hasta las ayudas más pequeñas.
Además, ella decide regalar y compartir su obra sin pedir a cambio nada. Acepta aportaciones, pero ni siquiera se planta y exige la atención que el disco merece. Sólo agradece, una vez más y por anticipado, cualquier atención.

Pero la atención se la debemos. Nos la debemos.
Porque ‘Cásala’ es uno de los mejores discos de los últimos tiempos. Es una obra grande y Le Parody un proyecto extraordinario.

y 5.
En esta pequeña reseña no he querido hacer comparaciones, ni citar corrientes o influencias; tampoco analizar los textos, plantar una lista de títulos de canciones, ni enumerar los samples.
Espero que, desprovisto de todos esos habituales artefactos periodísticos, en este texto haya podido queda claro lo que, para mi, es esencial.

Lo esencial es doble: Le Parody ha sacado disco; y, escuchar ese disco, te cambia la vida a mejor.
‘Cásala’ es un tesoro. Y un regalo.